Han resultado clave las declaraciones de los detenidos por el caso de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, al sur de México. Al menos lo han sido para fundamentar la versión de las autoridades. José Luis Hernández Rivera, alias El Cepillo o El Terco –objeto de la más reciente captura-- aseguró que un operador de la banda narcotraficante de Los Rojos le dio dinero al director de dicha escuela para mandar a un grupo de estudiantes a hacer desmanes en Iguala el día de la tragedia.  El Cepillo, jefe de sicarios de Guerreros Unidos, banda rival de Los Rojos, aseguró en su declaración que el día de los hechos interrogó a uno de los estudiantes, quien le afirmó que habían sido mandados a Iguala por

 El Carrete, criminal de Los Rojos, que previamente había entregado dinero al director de la escuela rural.

Sin embargo, José Luis Hernández Rivera, el director de la escuela Normal Rural Isidro Burgos aseguró en una entrevista radiofónica que no tiene vínculos con ningún miembro del crimen organizado, además de que negó haber recibido dinero de Los Rojos para enviar a los jóvenes a Iguala.
Comento no es posible que  estos delincuentes después de expresar que asesinaron a los estudiantes, mensiones que  recibì dinero para que los estudiantes se movilizaran. No es posible que se exprese sin ninguna evidencia”, esto lo ha estado alcarando en cada una de las entrevistas que hasta el momento se han mostrado en los medios 
Hernández aseguró que no ha sido interrogado por la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía federal), al tiempo que descartó que se haya infiltrado el crimen organizado en la escuela de Ayotzinapa.
Afirmó además que los estudiantes no tenían la intención de ir hacia la localidad de Iguala, sino a la capital del estado de Guerrero, que es Chilpancingo, pero que no les fue permitido. “La información que se da es que no les permiten hacer su objetivo, por lo que prácticamente se van al norte. Su meta era que el 2 de octubre querían estar presentes ahí (en Chilpancingo, para la conmemoración de la masacre estudiantil del 2 de octubre de 1968). Las autoridades no les permiten tomar ningún camión y ellos se van hacia el norte”, enfatizó.