Jueves, 09 Agosto 2018 16:15

LA MÚSICA DE JOSÉ POMAR Ciclo de recitales para piano

Valora este artículo
(0 votos)

Rodrigo Acevedo Traba, pianista Joven y exitoso pianista mexicano, Rodrigo Acevedo Traba estudia piano y composición en la Facultad de Música de la UNAM con los profesores Carlos Montes de Oca y Leonardo Coral. 

En 2014 ganó una beca de la Fondation Turquois para realizar estudios en la Academia de Música Rainier III de Mónaco con los destacados maestros Laurent Alonso y Mark Solé-Leris, donde además de obtener los más altos diplomas, debutó como solista con la Orchestre Philarmonique de Montecarlo. En 2017 ganó una beca para participar en la Academia de Verano Across Bridges Piano en Valencia, España, donde tomó clases con la Dra. Jennifer Judd y el Dr. Michael Tsalka.

Ha tomado clases con destacados pianistas y maestros de talla internacional como Yulianna Avdeeva o Jorge Federico Osorio, y ha participado en recitales de piano y de música de cámara en diversas escuelas, festivales, teatros, casas de cultura y recintos de México y Europa.

Ha sido premiado en distintas ediciones del Concurso Interno de Piano de la Facultad de Música de la UNAM, ganando el primer lugar en tres ocasiones (2005, 2014 y 2017). En 2016 obtuvo el primer lugar y dos menciones honoríficas en la IX Bienal Internacional de Piano en Mexicali, Baja California, en la Categoría III. Finalmente, en 2017 se hizo acreedor al premio por la Mejor Interpretación de la obra obligatoria Flotando en el 2do Concurso Nacional de Piano de la Universidad de Guadalajara.

Rodrigo tiene como premisa la difusión y comprensión de la música clásica, y para lograr esto explica de forma clara y accesible todas y cada una de las obras que interpreta, haciendo especial énfasis en el repertorio poco abordado. Con el valioso apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, su proyecto La música de José Pomar, ciclo de recitales de piano, tiene como objetivo difundir la obra de este compositor mexicano injustamente olvidado, autor de una música de notable factura, innegable belleza e interesante lenguaje.

 

José Pomar (1880-1961)

Resulta paradójica la falta de información en los libros y antologías de música mexicana en torno a la figura del compositor José Pomar, en contraste con la abundante y encomiable labor que realizó en pro de la cultura en México y su interesante propuesta musical. Su obra es, como la de Manuel M. Ponce o José Rolón, testimonio del giro estético que dio la música en el país durante la primera mitad del siglo pasado; sólo que, a diferencia de dichos autores, la de Pomar se adelantó por lo menos una década en la exploración de esta nueva estética.

Forjado dentro de la cátedra de piano de Carlos J. Meneses, y en la composición por Gustavo E. Campa, la figura de Pomar es la de un músico sui generis, adelantado al pensamiento de varios de sus contemporáneos nacionales y poseedor de una serie de ideas vanguardistas de primera línea. Estas ideas las obtuvo de forma autodidacta y sin haber salido nunca del país. Sus principales obras para orquesta y de cámara fueron estrenadas por Carlos Chávez y Silvestre Revueltas, y fue editor de la revista Música, para la que escribió varios artículos. Por otro lado, Pomar no pudo ejercer una actividad compositiva constante debido a problemas económicos, e incluso debió atender un puesto burocrático ajeno a la música para garantizar su subsistencia y la de su familia durante varios años. Sin embargo, logró ser una figura respetada en el medio musical de su época, compartiendo fuertes lazos de amistad con personajes como Manuel M. Ponce, José Rolón, Luis Sandi, Diego Rivera y Silvestre Revueltas, entre muchos otros.

Desde hace más de tres décadas los esfuerzos por rescatar su obra han ido poco a poco rindiendo frutos gracias a la iniciativa de su hijo Fausto Pomar, y posteriormente de otras figuras importantes del medio musical mexicano como Sergio Ortíz, Julio Estrada y Daniel Noli, así como de las investigadoras Olga Picún y Maby Muñoz, entre otros.

Inicia sesión para enviar comentarios