Hay situaciones que, de tanto repetirse, pareciera que hemos terminado por acostumbrarnos a ellas.
Pero acostumbrarnos no significa que estén bien.
Y mucho menos significa que debamos permanecer callados.
Hoy queremos hablar de dos problemas que hemos observado en Puerto Escondido, que no son nuevos y que merecen una respuesta de las autoridades municipales de San Pedro Mixtepec y Santa María Colotepec.
Comencemos por las tiendas de conveniencia de la cadena OXXO.
Estos establecimientos ofrecen un servicio importante a la población. Sin embargo, en las afueras de diversas sucursales se ha vuelto frecuente encontrar personas consumiendo bebidas alcohólicas.
Grupos reunidos junto a las entradas, personas sentadas o recostadas en el piso, algunas aparentemente bajo los efectos del alcohol y otras permaneciendo frente a las puertas, abriéndolas y cerrándolas mientras esperan recibir una propina.
En una observaciones recientes, personas se encuentran reunidas consumiendo bebidas alcohólicas en el exterior de uno de estos establecimientos.
¿EN QUÉ MOMENTO COMENZAMOS A PERMITIR QUE LOS ACCESOS A LOS ESTABLECIMIENTOS COMERCIALES SE CONVIERTAN EN CANTINAS IMPROVISADAS?
Una cosa es vender bebidas alcohólicas bajo las autorizaciones correspondientes y otra muy distinta es que el consumo se extienda a espacios donde pudiera estar prohibido.
Aquí hay responsabilidades que deben revisarse.
La de los establecimientos, respecto de los espacios bajo su control.
Y la de las autoridades municipales, encargadas de vigilar el cumplimiento de los reglamentos y preservar el orden público.
Porque esto no es nuevo.
No estamos hablando de una situación que comenzó ayer ni de un incidente aislado.
Estamos hablando de un problema recurrente, aparentemente sin control efectivo, que genera incomodidad entre quienes acuden a realizar sus compras.
PERO HAY OTRO PROBLEMA QUE TAMPOCO PODEMOS SEGUIR IGNORANDO.
Lo que sucede en los semáforos y cruceros de Puerto Escondido.
Cada vez encontramos más personas que realizan malabares, limpian parabrisas o solicitan monedas a los automovilistas.
Y queremos dejar algo perfectamente claro.
No estamos en contra de quienes buscan ganarse honradamente la vida.
Hay personas que realizan estas actividades con respeto, que solicitan una ayuda y que, cuando no la reciben, simplemente continúan su camino.
PERO UNA COSA ES PEDIR UNA MONEDA Y OTRA MUY DIFERENTE ES INTIMIDAR A UN AUTOMOVILISTA PARA CONSEGUIRLA.
Hemos observado situaciones en las que algunas personas reaccionan agresivamente cuando un conductor se niega a entregar dinero.
Personas que insisten, que se aproximan de manera intimidante, que llegan a golpear o presuntamente dañar vehículos.
Y hay algo que nos preocupa especialmente.
LAS MUJERES QUE CONDUCEN SOLAS.
Una mujer que se detiene frente a un semáforo no tendría por qué sentirse intimidada porque alguien se acerca a su vehículo, insiste en recibir dinero o reacciona agresivamente ante una negativa.
Ningún conductor tiene la obligación de entregar una moneda.
Y nadie tiene derecho a utilizar la intimidación como mecanismo para conseguir dinero.
No podemos normalizar que una persona tenga miedo de decir que no.
Tampoco podemos aceptar que alguien tenga que cerrar apresuradamente sus ventanas, evitar el contacto visual o sentirse amenazado mientras espera que cambie la luz del semáforo.
ESO NO ES UNA ACTIVIDAD COMERCIAL NORMAL. CUANDO EXISTE INTIMIDACIÓN O AGRESIÓN, ESTAMOS HABLANDO DE CONDUCTAS QUE REQUIEREN LA INTERVENCIÓN DE LA AUTORIDAD.
Y aquí debemos hacer una distinción importante.
La pobreza no es un delito.
La discapacidad no es un delito.
Pedir ayuda respetuosamente tampoco convierte a nadie en delincuente.
Lo que estamos cuestionando son las conductas que afectan la seguridad, la tranquilidad y los derechos de otras personas.
Y eso debe atenderse sin discriminación, pero también sin tolerancia hacia las agresiones.
AHORA BIEN, ¿DÓNDE ESTÁ LA VIGILANCIA?
¿Dónde están los inspectores municipales?
¿Dónde están los operativos preventivos?
¿Qué acciones realizan las corporaciones de Seguridad Pública?
¿Existen reportes de intimidación o daños a vehículos en los cruceros?
¿Cuántas inspecciones se han practicado en los alrededores de establecimientos donde se consume alcohol?
¿Y qué resultados han tenido?
Estas preguntas van dirigidas a las autoridades de San Pedro Mixtepec y Santa María Colotepec, cada una dentro de su jurisdicción.
Porque Puerto Escondido comparte responsabilidades administrativas entre ambos municipios.
Y sus habitantes necesitan saber qué están haciendo las autoridades para atender estos problemas.
NO PODEMOS ESPERAR A QUE OCURRA UNA AGRESIÓN GRAVE PARA COMENZAR A ACTUAR.
Tampoco se trata de realizar un operativo un día, tomarse fotografías y anunciar que el problema quedó resuelto.
Se necesitan acciones permanentes.
Vigilancia en los cruceros donde se presentan incidentes.
Inspecciones en los espacios donde se consume alcohol.
Atención inmediata ante comportamientos agresivos.
Y mecanismos para que los ciudadanos puedan denunciar sin ponerse en riesgo.
Puerto Escondido es uno de los destinos turísticos más importantes de Oaxaca.
Pero el orden y la seguridad no deben existir solamente para ofrecer una buena imagen al visitante.
Deben existir, primero, para quienes vivimos aquí.
Para las familias.
Para las mujeres.
Para los trabajadores.
Para los comerciantes.
Para todos los ciudadanos que tienen derecho a caminar, conducir o ingresar a un establecimiento sin sentirse intimidados.
Y QUE QUEDE CLARO: NO ESTAMOS PIDIENDO QUE SE PERSIGA A LAS PERSONAS POR SU CONDICIÓN SOCIAL. ESTAMOS PIDIENDO QUE SE ATIENDAN LAS CONDUCTAS QUE AFECTAN A LOS DEMÁS.
Desde este espacio de opinión vamos a mantener el tema sobre la mesa.
Vamos a preguntar qué están haciendo las autoridades.
Vamos a escuchar sus respuestas.
Y vamos a revisar si las medidas que anuncien realmente se traducen en resultados.
Porque cuando un problema se repite durante tanto tiempo, la ciudadanía tiene derecho a exigir explicaciones.
PUERTO ESCONDIDO NO NECESITA MÁS DISCURSOS SOBRE SEGURIDAD Y ORDEN. NECESITA QUE ESOS COMPROMISOS SE REFLEJEN EN SUS CALLES DIARIAMENTE Y A TODAS HORAS.
Y terminamos con una reflexión:
EL DERECHO DE UNA PERSONA A BUSCARSE LA VIDA NO PUEDE CONVERTIRSE EN EL DERECHO A INTIMIDAR A LOS DEMÁS.
Y el derecho de un ciudadano a sentirse seguro no debería depender de entregar una moneda, evitar una esquina o buscar otra tienda donde comprar.
EL ORDEN PÚBLICO NO ES UN FAVOR QUE NOS HACE LA AUTORIDAD. ES UNA RESPONSABILIDAD QUE DEBE CUMPLIR.
Y esa responsabilidad merece resultados, no solamente explicaciones.
​​Soy Mauricio D' Ríos Reynoso.
​​Y ESTA ES MI OPINIÓN.