¡Vaya últimos días los que estamos viviendo!
Y vaya manera de terminar octubre.
Porque mientras los ciudadanos seguimos trabajando, pagando impuestos, cumpliendo nuestras obligaciones y tratando de salir adelante, pareciera que en distintos niveles de gobierno las explicaciones llegan tarde, las promesas se acumulan y las respuestas siguen pendientes.
Comencemos por nuestra casa.
¡PUERTO ESCONDIDO!
Un destino turístico reconocido internacionalmente, que durante semanas ha tenido que enfrentar una crisis por la acumulación de basura.
Tuvo que intervenir el Gobierno del Estado para atender una emergencia que nunca debió alcanzar semejantes dimensiones.
Se anunció el retiro de más de mil 770 toneladas de desechos.
¡Y qué bueno que se hizo!
Pero seguimos sin conocer con certeza la solución definitiva.
¿Dónde se depositará la basura?
¿Quién garantizará que el problema no vuelva a repetirse?
¿Y qué ocurrirá cuando termine la intervención extraordinaria del Gobierno del Estado?
Porque una cosa es recoger la basura...
¡Y OTRA MUY DISTINTA ES RESOLVER EL PROBLEMA!
Y mientras eso sucede, las tradicionales Fiestas de Noviembre también han quedado envueltas en contradicciones.
Primero se anuncia un festival.
Después se comunica su cancelación.
Y posteriormente las propias autoridades informan que siempre sí se realizará.
¡Qué manera de organizar las cosas!
No estamos hablando de una fiesta particular.
Estamos hablando de una celebración que forma parte de nuestra identidad cultural y que también representa oportunidades económicas para comerciantes, prestadores de servicios y familias enteras.
La ciudadanía merece información clara, organización y respeto.
No comunicados contradictorios que solamente generan incertidumbre.
PERO VÁMONOS A LOS COATLANES.
Ahí tenemos otro ejemplo de lo que ocurre cuando los compromisos de gobierno no se convierten en resultados.
Comunidades de la Sierra Sur advierten que podrían bloquear indefinidamente la supercarretera Barranca Larga–Ventanilla a partir de noviembre.
¿Y qué están pidiendo?
Caminos dignos.
Accesos a sus comunidades.
Puentes peatonales.
Tarifas accesibles.
Y la construcción de un entronque que, aseguran, les fue prometido.
¡Qué contradicción!
Tenemos una supercarretera construida para impulsar el desarrollo y facilitar la llegada de turistas a nuestras playas.
Pero las comunidades por donde pasa siguen reclamando obras básicas para su propia movilidad.
¿De qué sirve hablar de progreso si quienes viven junto a esa infraestructura consideran que sus necesidades siguen sin atenderse?
El desarrollo no puede medirse solamente en kilómetros de asfalto.
¡EL VERDADERO DESARROLLO TAMBIÉN DEBE MEDIRSE EN BIENESTAR PARA LAS COMUNIDADES!
Y así podríamos continuar.
Con protestas de transportistas.
Con trabajadores que reclaman sus derechos.
Con estudiantes que pierden clases por conflictos laborales.
Con ciudadanos que exigen seguridad.
Y con problemas que parecen multiplicarse mientras las soluciones avanzan demasiado lentamente.
Pero si pensábamos que ahí terminaban las noticias de estos últimos días...
¡VAYA SORPRESA LA QUE NOS LLEVAMOS A NIVEL NACIONAL!
Porque ahora resulta que una de las instituciones que debería representar la confianza, la legalidad y la transparencia de nuestro sistema democrático enfrenta serios cuestionamientos.
¡EL INSTITUTO NACIONAL ELECTORAL!
La salida de Guadalupe Taddei de la presidencia del INE ocurre en medio de señalamientos sobre presuntos conflictos de interés y posibles irregularidades en contrataciones realizadas con recursos públicos.
Se han dado a conocer investigaciones y cuestionamientos sobre contratos, proveedores y posibles relaciones entre funcionarios y particulares.
Y ahora corresponde a las autoridades determinar qué ocurrió realmente, quiénes participaron y si se cometieron delitos.
Porque debemos ser muy claros.
¡UNA INVESTIGACIÓN NO EQUIVALE A UNA SENTENCIA!
Pero tampoco una renuncia debe convertirse en una puerta de salida para evitar que se rindan cuentas.
Y aquí viene lo verdaderamente interesante.
La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, cuestionó las burlas y los ataques personales dirigidos contra Guadalupe Taddei.
Y en algo tiene razón.
Las burlas, las agresiones personales y los ataques por razón de género no deben sustituir al debate público.
Pero, señora presidenta...
¡EL PROBLEMA DE FONDO NO SON LAS BURLAS!
El problema es saber qué ocurrió con el dinero público.
Quién autorizó los contratos.
Quiénes resultaron beneficiados.
Si existieron conflictos de interés.
Y si hubo funcionarios que utilizaron sus responsabilidades para favorecer intereses particulares.
Es justo reconocer que la propia presidenta también pidió auditorías e investigaciones.
¡Y eso es precisamente lo que debe cumplirse!
Pero no basta con anunciar que se investigará.
¡QUEREMOS RESULTADOS!
Y cuando parecía que el asunto se concentraría en esclarecer los señalamientos sobre la administración de Guadalupe Taddei...
¡Resulta que ahora también se plantea revisar la gestión de Lorenzo Córdova, expresidente del INE!
Y aquí surge una pregunta inevitable.
¿Por qué, cuando aparecen cuestionamientos sobre una administración reciente, la discusión política termina extendiéndose inmediatamente hacia quienes ocuparon anteriormente el mismo cargo?
¿Se trata de una revisión integral de los recursos públicos?
¿O existe el riesgo de que la comparación con el pasado termine restando atención a los señalamientos del presente?
Porque una cosa debe quedar perfectamente clara.
¡QUE INVESTIGUEN A LORENZO CÓRDOVA!
¡QUE INVESTIGUEN A GUADALUPE TADDEI!
¡QUE INVESTIGUEN A TODOS LOS QUE TENGAN QUE INVESTIGAR!
Pero que lo hagan con pruebas, con transparencia y sin distinciones políticas.
Porque lo que no podemos aceptar es que cada vez que aparecen señalamientos sobre una administración, la discusión termine convertida en una comparación con el pasado.
¿Y los anteriores qué hicieron?
¿Y los que estaban antes?
¿Y por qué no investigaron a los otros?
¡SEÑORES!
¡UNA POSIBLE IRREGULARIDAD DEL PASADO NO JUSTIFICA UNA POSIBLE IRREGULARIDAD DEL PRESENTE!
Y tampoco sucede al revés.
La presidenta ha pedido auditorías amplias y ha señalado que no debe existir ninguna sombra de corrupción en el INE.
¡ESTAMOS DE ACUERDO!
Pero entonces que esa exigencia se traduzca en investigaciones independientes, resultados públicos y responsabilidades claramente establecidas.
Porque aquí no se trata de defender a Lorenzo Córdova.
Ni de condenar anticipadamente a Guadalupe Taddei.
Se trata de defender algo mucho más importante.
¡EL DERECHO DE LOS MEXICANOS A SABER QUÉ SE HIZO CON SU DINERO!
Y si se demuestra que hubo funcionarios que se beneficiaron ilegalmente de contratos públicos, que respondan ante la justicia.
Sean de ayer.
Sean de hoy.
Sean amigos del gobierno.
O sean sus adversarios.
Porque la corrupción no se vuelve menos grave cuando se compara con la de otros.
Y la honestidad no se demuestra señalando los errores ajenos.
¡LA HONESTIDAD SE DEMUESTRA RINDIENDO CUENTAS POR LOS PROPIOS ACTOS!
Por eso, señora presidenta, bienvenida la auditoría a Lorenzo Córdova.
Bienvenida la auditoría a Guadalupe Taddei.
Bienvenida cualquier investigación que tenga sustento legal.
Pero que ninguna sirva para distraer la atención de otra.
Que ninguna se convierta en instrumento de confrontación política.
Y que ninguna termine archivada cuando desaparezcan los reflectores.
Porque México no necesita una competencia para descubrir qué administración fue peor.
¡MÉXICO NECESITA INSTITUCIONES QUE FUNCIONEN Y AUTORIDADES QUE RESPONDAN!
Y aquí está la reflexión que quiero dejarles este martes.
En Puerto Escondido exigimos soluciones a la crisis de la basura.
En los Coatlanes exigen que se cumplan los compromisos.
Los ciudadanos reclaman seguridad, servicios y respuestas.
Y ahora, frente a los señalamientos que sacuden al Instituto Nacional Electoral, los mexicanos tenemos derecho a exigir transparencia y justicia.
Porque no podemos aceptar que la responsabilidad pública termine donde comienza la incomodidad política.
¡YA BASTA DE CONFUNDIR EXPLICACIONES CON RESULTADOS!
¡Ya basta de creer que un comunicado resuelve un problema!
¡Que una promesa sustituye una obra!
¡Que una renuncia sustituye una investigación!
¡O que una investigación anunciada equivale a justicia cumplida!
Los ciudadanos no estamos pidiendo favores.
Estamos exigiendo que quienes administran recursos públicos cumplan con sus obligaciones.
Y que, cuando existan pruebas de un delito, se proceda conforme a la ley.
¡PORQUE LA CORRUPCIÓN NO TIENE COLOR PARTIDISTA!
Y la justicia tampoco debería tenerlo.
No importa si los responsables pertenecen a gobiernos anteriores o a los actuales.
No importa si son adversarios o aliados políticos.
¡LA LEY DEBE SER LA MISMA PARA TODOS!
Y termino con esto.
¡EL PASADO DEBE INVESTIGARSE!
¡EL PRESENTE DEBE VIGILARSE!
¡Y EL FUTURO DEBE PROTEGERSE!
Porque un país no cambia simplemente porque cambien los discursos.
Un país cambia cuando cambian las conductas.
Cuando los compromisos se cumplen.
Cuando el dinero público se respeta.
Cuando las instituciones investigan sin favoritismos.
Y cuando quienes cometen delitos enfrentan las consecuencias.
Porque mientras eso no suceda...
Seguiremos teniendo nuevas promesas.
Nuevos escándalos.
Nuevas renuncias.
Y, lamentablemente...
¡LOS MISMOS PROBLEMAS DE SIEMPRE!